domingo, 21 de junio de 2015

El Castillo Del Cielo

Cuando tenía siete años, que aproximadamente fue en los años con los que comencé a visitar "lugares abandonados" (ruinas) nunca esperé llegar a convertirme en unas de las personas que más viajaría con estos fines (incluyo a mi hermano y al resto de personas con los que hemos recorrido tanto) en nuestro camino abandonil hemos vivido todo tipo de aventuras accidentes no graves, intensos encuentros policiales (al igual que fortuitos), algún encuentro con drogadictos, así como con diversos animales.
Una aventura, o al menos así lo recuerdo yo, fue la de este castillo, es uno de esos lugares, que poco después de que se subiesen las primeras fotos de él, todo Dios relacionado con la exploración urbana más Europea (excluyendo a España y Portugal) se acercó para visitarlo, me atrevería a asegurar que más de 150 "exploradores" han pisado por sus pasillos en en el trascurso de los primeros meses de 2014.
Qué suele pasar con estos lugares turísticos? Pues dependiendo de la zona, pueden expoliarlos, pueden cerrarlos o simplemente, y como pasó en esta ocasión alguno de esos supuestos exploradores, que piensa que tiene más propiedades que la Duquesa de Alba, publicó un mensaje informando de que el castillo estaba cerrado. Con la buena fe que tiene la mayoría de los humanos, nadie fue a comprobar sí eso era cierto o no.
Parece ya costumbre en nuestras salidas por Europa, "descubrir" alguna curiosidad de al menos un sitio, en 2014 apareció un piano en una de las mansiones más conocidas de Bélgica, en la que, hace tres meses nos encontramos una carta de los propietarios dirigida a los "queridos exploradores" 
En 2015, aparecieron las sillas del comedor de otro hotel, también en Bélgica, y unos días antes "re-aparecería" el Castillo del Cielo.


Esta fue la primera vista que tuvimos del lugar que pretendíamos visitar, y que, como muchos otros había sido cerrado después de que fuese el pelotón explorador de los países que lo rodean.
Al menos, aparentaba seguir abandonado, que era otro de nuestros temores, pues otro rumor expandido decía que había sido reformado.
Una vez aparcado el coche en un antiguo molino (perteneciente al castillo) Roberto y yo, saltamos la valla (con más dificultad que el resto del grupo que encontró un acceso más fácil, además la lluvia no favorecía) y comenzamos a caminar entre las laderas que rodeaban el lugar.
Después de caminar por un puente en el que corrías el riesgo de caer a un canal y atravesar con precaución todo el campo, llegamos al castillo.


Cuando estábamos frente al preciado edificio, confirmamos nuestras dudas, el lugar seguía estando como el año pasado, si es cierto que en el exterior eran perceptibles vestigios de una obra inacabada, posiblemente con más antigüedad con los propios reportajes.


Quedaba el último paso, qué hubiese acceso, evidentemente lo hubo (sí no el por qué de este reportaje) y bastante más fácil de lo que imaginamos en un primer momento, simplemente un cristal roto de una ventana que no tenía ni persiana ni contraventana.





Anonadados ante la primera habitación, comenzamos a recorrer el lugar en el sigilo más absoluto.


El salón descomunal era mucho más impresionante que en lo que podía haber visto antes de él, cierto es que apenas cinco muebles tenían la misma colocación que hace doce meses. Cuando iba a a meterme en el comedor, recordé que Alberto y Alfonso se habían quedado fuera, yo no tenía batería en el móvil, Roberto hizo un intento de llamada, pero ninguno de los dos cogía el móvil.




Tan sólo quedó el marco del cuadro :(



                                     
Mi primer piano de cola en un abandono *.* aunque unos días después viésemos otros dos (pianos de cola, no colines como éste) en Alemania.









El comedor se mantenía similar, aunque también había alguna cosa cambiada de lugar.




La entrada principal era toda de piedra y madera imitando un estilo medieval.





La biblioteca, que indiscutiblemente es la más bonita de los lugares abandonados de los que por ahora hay fotos, aunque hay otras más interesantes, la de una mansión abandonada en Inglaterra, o la del Chateau De La Foret al cual o SE ENTRA CON PERMISO o tienes muchísima suerte y ha ido un "explorador" la noche anterior y ha reventado alguna reja o alguno de los cerramientos, con decir que no pudimos entrar y escalé ventana por ventana buscando alguna abierta.








La sala de juegos, en la que también había un teclado.
La cocina, aunque tengo fotos, no la pondré, es más pequeña que la de un piso de 90 metros cuadrados.



La parte de abajo de la escalera estaba bastante mal, quizás por la obra, pues faltaba parte de la balaustrada.

En la segunda planta comenzaban las habitaciones, las cuales visto lo visto, podrían estar casi todas montadas.










Para mi gusto, una de las mejores habitaciones de todo el castillo.






Otra habitación, más pequeña, ocupando la segunda planta de la torre.



 A qué me suena esta cama?











 








 Curiosamente la luz no se ha cortado en todo el tiempo de abandono...

















Por última subí a la planta más alta y poderme asomar la azotea al exterior.

Me gustaría haber bajado al sótano y hacer alguna foto, pero Alberto tenía miedo, después de la aparición de un coche, por la primera parte del camino que daba al castillo, y después de que una luz (disuasoria) estuviese constantemente encendiéndose y apagándose en la casa de los criados. Después de estar buscando durante bastante tiempo el acceso más  sencillo, salimos al exterior y esperamos a Roberto y a Alfonso.

Hasta aquí el reportaje de este castillo, del que buscando en Internet se pueden encontrar miles de fotos.

Un saludo y gracias a los lectores:)